Daniel Zamudio Vera. __La Envidia es la base de la No Aceptación.

La conmoción de un país entero, por la muerte de un joven compatriota. Un mártir gay, cuya partida permitió promulgar la Ley Antidiscriminación en Chile, que dormía por años en el Congreso. Hoy llamada Ley Zamudio.

Daniel Zamudio Vera ha emprendido su viaje. Ahora es un ángel que se desliza a través de ese hermoso Arco Iris de la Diversidad, que vemos reflejado en banderas cuando flamean en marchas LGBT y gay parades por las principales calles de Chile. Mi corazón está junto a su familia. Mi energía también. Su partida debe significar la unión de nuestros corazones. El crimen y la tortura de la cual fue víctima no pueden quedar impunes.

Un ángel, que soñaba con ser modelo algún día, se ha ido de nuestra comunidad gay. Mi comunidad. Al recordar los momentos en la posta central, las innumerables velatones, oraciones y reflexiones, su deceso y exequias, no puedo dejar de sentir el llanto atrapado en mi garganta. Y déjenme decir que Daniel sí llegó a ser modelo. Un modelo de valentía al vivir su afectividad abiertamente. Él ha dejado una huella de amor en su Madre, padre y hermanos, quienes sufren ahora por su injusta partida.

Sin embargo, no paro de pensar en la crueldad humana de la que fue víctima Daniel. Como muchos dicen, a todos nos puede pasar. En mis jóvenes años universitarios durante los 90, casi fui golpeado en horas de la tarde-noche por un grupo de homofóbicos (no neonazis, quiénes sí me hicieron ver que eran heterosexuales y detestaban a maricones como yo). Esto fue en el campus de la Universidad de Concepción, donde cursé periodismo. Por fortuna, otros estudiantes vinieron en mi ayuda. De lo contrario, contaría otra historia. Cualquier gay o lesbiana pudo o no haber pasado por esto, como tampoco está nunca libre de pasar o repetir la experiencia de vivir un desagradable incidente de rechazo o ataque con nefastas consecuencias. Por ende, es incuestionable que debe existir el castigo máximo a este tipo de odio, discriminación, crueldad y tortura.

La promulgación de la Ley Antidiscriminación en Chile se hacía entonces inaplazable. Una simple palabra ofensiva contra un grupo humano diferente, puede derivar en una agresión verbal, luego en una arremetida y terminar con la muerte (como sucedió con nuestro infortunado joven amigo Daniel).

No obstante, pido además que exista una Educación, que parta desde las mismas escuelas y prevenga el cultivo de estos pensamientos venenosos que nacen como una gangrena social. Que suprima de raíz la envidia y la no aceptación hacia grupos humanos considerados minorías. Porque es la envidia la base de la no aceptación. El discriminador envidia lo que no tiene; no puede sentir o creer lo que otros sí tienen. Como ocurrió con los Nazis alemanes durante el Holocausto en tiempos de la segunda Guerra Mundial. Creían que los judíos se apoderaban de la economía mundial. Y entonces se basaron en otros conceptos, los raciales (la supremacía de la raza aria) y religiosos (hebreos, asesinos de Jesucristo). La Ignorancia toma un nuevo rol en este detestable proceso.

Desde la enseñanza básica, se está siempre tapando a personajes históricos, chilenos y extranjeros; científicos, artistas, escritores, héroes, presidentes de países, líderes políticos que fueron (abierta o privadamente) gays, lesbianas, bisexuales o transgéneros. Todos ellos han sido y son siempre ninguneados en sus formas de vida afectiva. Los pedagogos dirán “lo que hicieron en su vida privada no debe saberse”. La vida privada es la sexual, pero la afectiva sí puede conocerse. No hay absolutamente nada malo en que los educandos la conozcan. Sin morbosidad alguna.

Necesitamos entonces una Educación que promueva no sólo la tolerancia. Como homosexual, yo no pido que me toleren. Exijo que me integren. Una Educación a favor de la Diversidad Sexual Afectiva. Que permita una visión objetiva, con conocimiento y cultura, acerca de la orientación sexual e identidad de género.

La Integración y la Diversidad son entonces pilares fundamentales para construir una sociedad más justa, llena de paz, amor y fraternidad. La comunidad LGBT chilena y latinoamericana lo pide a gritos.

Por Rodrigo Muñoz Opazo. Periodista - Escritor. www.rodrigoescritor.cl

En la foto, Rodrigo Muñoz Opazo durante el hermoso y masivo funeral de Daniel Zamudio Vera. Santiago de Chile, Marzo, 2012.
Rodrigo Muñoz Opazo en el funeral de Daniel Zamudio Vera.